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Economìa del siglo XVIII en Canarias
En el siglo XVIII tiene lugar una profunda crisis socioeconómica en Canarias.

La economía basada en el azúcar de las islas se enfrentó a una dura competencia de las colonias españolas del Caribe
Según algunos teoricos mercantilistas como Jean O. McLachlan, el comercio que Gran Bretaña tenía con España entre los siglos XVI y XVIII era fundamentalmente para abastecerse de los metales preciosos, y dado que las leyes españolas ponían dificultad a la salida de plata, los ingleses debieron desarrollar un comercio correcto para obtener a cambio de sus manufacturas tanto productos agrícolas (ej. El vino) como los minerales españoles, que era lo que verdaderamente les interesaba en un principio



Con la Guerra. De Sucesión española (1701-1714), el retraimiento de la exportación empeoró, mientras que vinos como el oporto consiguieron mayor pujanza en el paladar inglés, por lo que ni siquiera al llegar la Paz de Utretch se consiguió la deseada reintegración en el mercado. Si bien se siguió exportando, los malvasías canarios suponían tan sólo un 20% de la importación de vinos (2.000 pipas anuales de 10.000), aunque siguió siendo un vino selecto. Tras las fallidas intentonas de figuras como Cristóbal Ponte, el Marqués de Monteleón o Jacinto Pozobueno, enviados a Londres como gestores para potenciar la exportación vitivinícola, se proyectó la creación de un Compañía formada por cosecheros canarios y mercaderes británicos en 1739, pero también resultó fallido por la explosión de la
 guerra de la Oreja. De esta manera, la exportación siguió siendo estacionaria.
 Como alternativa, los vinateros comenzaron a exportar en 1753 un vino semejante al madeirense obtenido de los vidueños, ya que éste estaba moda. Para ello se requería la importación de algunos vinos peninsulares con los que teñir el vidueño canario, lo cual originó algunos pleitos con las autoridades, aunque finalmente gracias a las presiones lograron una Real Orden en 1764 que permitía la entrada de los vinos tintos y aguardientes foráneos, llegando a brindar
los falsos “vinos Madeira”
un  beneficio del 56%.


A fines del siglo XVIII, los isleños canarios ya habían emigrado a territorios hispanoamericanos, como La Habana, Veracruz, Santo Domingo, San Antonio, Texas y la parroquia de San Bernardo, Luisiana. Entre 1840 y 1890, hasta 40,000 habitantes de las islas Canarias emigraron a Venezuela. Además, miles de Canarios se mudaron a Puerto Rico, donde la monarquía española sintió que los Canarios se adaptarían mejor a la vida en la isla que otros inmigrantes de la parte continental de España. .

by Sara